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  • Cumplimos 50 años!

    Quién sabe Alicia este país, no estuvo hecho porque sí…te vas a ir vas a salir, pero te quedas…
    Y sí, Alicia Esparza en 1969 lo soñó, proyectó y concretó. Nació nuestro jardín Platerillo. Será que si decimos varias veces Platero y yo el nombre surge? Nació Platerillo conmoviendo, diciendo y no tapando el sol con el pulgar. Psicomotricidad? Infancias respetadas? Movimiento libre? Identidad? Vino patero? Pileta de natación dentro del espacio del jardín? Cambiada ? Sexualidad infantil? Adaptación activa con mamá y papá en todas las salas? Día de abuelas y abuelos? Pernoctada? Día de campo? Bicicleteada? Huerta? Los chicos y chicas cocinan aquello que van a almorzar en el jardín? . Sí, el proyecto se transforma, está vivo y nos sigue transformando e invitando a revisar, co pensar. Atención..

    Retumba, resuena, atraviesa…se escucha en la vereda de Nazca: 50 años cumple nuestro querido jardín Platerillo. 50 años de compromiso y también conflictos que hacen a la construcción de las historias. Esas tan íntimas, chiquitas, inolvidables y épicas que son parte de la ahora historia colectiva de Platerillo. Esa que se expresa en acuñables, vívidas y no acabadas frases: En mi cuerpo mando yo, No me gustó y de ESI sí se habla. Vamos a replicar, que se escuchen bien fuerte…los tambores sonando una vez más para decir. Jardín Platerillo que los cumplas feliz!

  • Vemos el vaso medio lleno

    El proyecto pedagógico de Platerillo contempla una respuesta para cada uno de los niños que -cada vez más curiosos- necesitan sentirse reconocidos por lo que son, saben, quieren y pueden, y no por lo que les falta o deberían ser.

    Mediante nuestro proyecto integral psicomotor el niño adquiere personalidad y pensamientos propios en un ambiente grupal.

    Cada año nos proponemos crear equipos de trabajo fundamentalmente activos y deseosos por transformar el jardín en un Taller de Vida, de emoción, de aprendizaje y de vínculos.

  • Reuniones de Madres y Padres

    Las reuniones de madres y padres en Platerillo se convierten en un espacio donde todos tenemos la libertad de decir, preguntar, y hasta sentir el placer de escuchar que “no solo a mí me pasa”. Ese poder reconocerse en el otro ayuda a tejer una trama grupal entre los adultos que nos permite acompañar y comprender lo extraordinario y complejo de lo que los chicos viven en el jardín.

    Las reuniones se abordan desde un un ejercicio más filosófico y de la profundización de lo que le pasa a cada chico y al grupo.

    Tratamos todos los temas: Conflictos, juegos, sexualidad, etc

    Co-pensar: pensar en conjunto con las madres y padres y vincularlos para que se sostengan mutuamente

    Estos encuentros se realizan fuera del horario escolar, son solo para adultos y se anticipan con tiempo, para que los padres puedan organizarse tranquilos y prever con quien dejar a los chicos esa tarde

    En Platerillo los esperamos con algo rico para compartir (a veces incluso podemos cocinar juntos), o sorprenderlos con algo que los mismos chicos dejaron preparado para la ocasión.

    Compartir y distender, permite que podamos afrontar todo lo que necesitamos hablar y conocer. Para poder confiar es necesario generar esa relación de seguridad, y sentirnos tranquilos de que “nos van a decir la verdad”.

    En cada reunión, los padres encuentran fundamentos teóricos y respuestas claras acerca de porqué hacemos lo que hacemos, cómo intervenimos ante ciertos conflictos, etc.

    Desde un enfoque epistemológico convergente, que manifestamos en nuestro hacer cotidiano, buscamos abrir a la reflexión y nos enriquecemos cuando damos lugar el disenso, para pensar una y otra vez, para analizar, para observar, y reformular ajustando nuevas intervenciones.

    Ningún niño es igual a otro. Nosotros como adultos tampoco lo somos. Tenemos una historia singular: hemos sido alumnos de diversas instituciones educativas y ahora como padres nos reencontramos en nuestro “ser hijos”, al recordar aquellas experiencias anteriores.

    Es por ello que tenemos ciertas expectativas, temores, ansiedades, recuerdos y anhelos que difieren de la experiencia personal de otros adultos:

    “Quiero que no le peguen como me pasaba a mí cuando iba al jardín”;

    “Espero que se haga valer dentro del grupo, que no se deje…”;

    “Me gustaría que mi hijo disfrute, que se ensucie, que juegue. No como me pasó a mi, que no me dejaban”;

    “Yo la pasaba tan bien en el jardín, que estoy segura que a ella le va a pasar lo mismo”.

    Por dar algunos ejemplos. (Ver el libro “La Adaptación en el Jardín de Infantes” de Alicia Esparza, fundadora de Platerillo)

    “Las madres y los padres no venimos con un manual de instrucciones”, y es por esa razón que Platerillo no impone una manera de criar o de educar, sino que brinda un espacio para pensar juntos:  analizando las situaciones conflictivas, y preguntarnos sobre lo que los chicos hacen, sienten, necesitan , temen y se preguntan: los cambios en su propio cuerpo-la sexualidad,el juego y sus juegos, los conflictos, la muerte, los distintos procesos por los que atraviesan, etc.